Redacción Calebu Conectado
En un rincón del sur donde la naturaleza susurra sabiduría y los colores nacen del corazón, un jardín infantil ha tejido una experiencia que combina juego, arte y profundo respeto por la vida. Aquí, niños y niñas expresan su creatividad libremente, con témperas, pinceles de todos los tamaños… y sus propias manitos.
Este proyecto no es solo una actividad artística. Es parte de un camino pedagógico que tiene como sello el cuidado del medio ambiente, articulado con los valores de la cultura mapuche. Cada trazo y cada color se conectan con la Ñuke Mapu —la Madre Tierra— y con la conciencia de que todos los seres vivos merecen respeto y cuidado.
Las experiencias que se viven en este jardín son muchas: pintar, crear, compartir. Pero todas están unidas por un mismo hilo: el amor por la Tierra y la expresión libre del espíritu infantil. A través del arte, los niños y niñas no solo aprenden sobre formas y colores, sino también sobre empatía, identidad y equilibrio con el entorno.
Aunque no podemos compartir las hermosas fotografías que documentan esta vivencia —por respeto a las familias y su privacidad—, cada imagen guarda una historia: pinceladas de ternura, miradas concentradas y alegría en cada gesto.
En este jardín infantil, cada día es una invitación a imaginar un mundo mejor. Un mundo donde la creatividad florece en armonía con la tierra que nos sostiene.

Sr. Don Coipo
Reportero asesorado con IA I Calebu Conectado